Historia de
Farmatodo
El origen
de Farmatodo se remonta al año 1918, cuando el Dr. Rafael Zubillaga, en
sociedad con el Sr. J.J. López Morandi, funda en Barquisimeto la Farmacia
Lara, dedicada a la venta de medicinas al detal y al mayor. En 1929, tras el
fallecimiento de Rafael Zubillaga, la compañía cambia su nombre a López Morandi
y Cía. En 1940, se incorpora la segunda generación al negocio. Se trata de
Teodoro Zubillaga, hijo de Rafael Zubillaga y Joaquín López.
Más adelante,
en 1955, la compañía pasa a llamarse Droguería Lara y se concentra en la venta
de medicinas al mayor a nivel nacional. En esa época, la labor de vender un
producto no era tan complicada, puesto que no existía una competencia
significativa ni de productos ni de establecimientos dedicados al ramo. La
labor de compra y venta de medicinas se limitaba a la demanda y necesidades
reales del consumidor.
Para finales de los
años 70 la dirección de la empresa la asume la tercera generación encabezada
por Rafael Teodoro Zubillaga (actual presidente de Farmatodo) quien recién
graduado como economista, toma las riendas del negocio de su padre y de su
abuelo. En 1978, se incorpora su hermano Bernardo Zubillga y desde entonces
ambos asumen la dirección de la empresa.
A partir del año
1984, se inicia el más significativo proceso de transformación
organizacional de Droguería Lara. Se venden todos los mayores y se retoma la actividad
de comercialización directa de medicinas a través de farmacias. Comienza así la
implantación del nuevo concepto de farmacias de autoservicio.
Para dar
este nuevo y definitivo paso, fue contratado el Dr. Dave Sommer, asesor experto
en el negocio y miembro fundador de la cadena de farmacias Rite Aid, la segunda
más importante de los Estados Unidos, quien con el equipo gerencial de la
compañía trabajaron en conjunto. Sommer aportó su experiencia y conocimientos
para implantar en Venezuela el concepto de farmacias de autoservicio, que se
caracteriza por tener descuentos especiales y permanentes, con amplia variedad
de productos farmacéuticos y misceláneos, definidos de acuerdo con la
experiencia y los estudios que fueron realizados para el mercado farmacéutico
venezolano.
El equipo
gerencial de Farmatodo tuvo la oportunidad de ir a los Estados Unidos para
observar primero cómo operaban las grandes cadenas de venta al detal como Wall
Mart, Walgreens, Eckers y Raid Aid, entre otras, y asimilaron los aspectos que
podían ser implementados en Venezuela. El negocio farmacéutico en nuestro país
se caracteriza por presentar algunas limitaciones en cuanto a la venta de
productos específicos como la venta de cigarrillos, hielo y licor, que en otras
partes del mundo es permitido. Desde ese punto de vista, se seleccionaron los
aspectos del área de misceláneos que legalmente podían funcionar en Venezuela.
Se aplicó el concepto de benchmarking, al adaptar el funcionamiento
exitoso de algunas farmacias establecidas en otros países, a las variables
legales, culturales y políticas de nuestro país.
Según Kotler (2004),
benchmarking es la práctica que consiste en comparar los productos y
procesos de la empresa con los de los competidores o marcas líderes de otros
sectores, para encontrar maneras de mejorar la calidad y el rendimiento de la
propia empresa.
Según Boxwell (1995),
el benchmarking define “los mejores procesos aplicables para aumentar la
productividad interna de la empresa, así como ofrecer una mejora en la
satisfacción del cliente”. Este proceso enriquece la cultura organizacional
incentivando el mejoramiento continuo e incrementando la efectividad, la
eficacia y la adaptabilidad de los procesos.
Sobre la base de las
definiciones anteriores, se observa como en Venezuela hay empresas que han
adoptado el concepto de benchmarking como herramienta que les ha permitido ser
competitivas y ofrecer mejores productos y servicios al consumidor final.
Para crear el concepto
de Farmatodo, se comenzó a analizar toda la infraestructura de las tiendas, su
ubicación y se evaluaron las variables de mercadeo que hacían que las personas
en los Estados Unidos prefiriesen ese tipo de negocios. Luego se llevaron a
cabo investigaciones propias en Venezuela, con consumidores reales, apoyados
por grandes compañías como Procter & Gamble, Johnson & Johnson y
Gillette, que mantenían constantes divisiones de investigación de mercado, y
por ende, manejaban información sobre cuáles eran las preferencias y gustos del
consumidor venezolano y sobre las expectativas que tenían las personas sobre
una farmacia de autoservicio en Venezuela.
El negocio de expendió de medicinas en el país siempre fue muy limitado puesto que únicamente
se dedicaba a vender medicamentos sin contemplar el suministro de otros
productos que podían ser atractivos y necesarios al consumidor como era el caso
de artículos relacionados con la higiene personal o a la belleza. Otro aspecto
que prevalecía en la farmacia tradicional antes de la introducción del concepto
de autoservicio, fue el mostrador que era una barrera que impedía que el
consumidor tuviese contacto directo con los productos al momento de realizar su
compra.
El negocio
farmacéutico fue totalmente regulado, hasta el año 1991, cuando el entonces
presidente de la República de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, le dio
el ejecútese a la nueva ley de medicinas en Venezuela.
Anteriormente no era
permitido hacer promociones de medicamentos, no se podía mercadear ninguna
marca en particular, ni hacer ofertas de estos. De igual forma, no estaba
contemplado operar una farmacia al lado de otra como ocurría con otros tipos de
negocios como ferreterías o zapaterías que funcionaban cercanamente y competían
con precio, valor agregado u otra estrategia de mercadeo que se pudiese
utilizar para atraer al consumidor final.
Desde ese punto de
vista, el marco político legal favoreció el ramo farmacéutico y fue a partir de
ese momento cuando las promociones a nivel del ramo farmacéutico comienzan a
ser implementadas.
Farmatodo comenzó
rompiendo paradigmas en la manera de operar una farmacia bajo el concepto de
autoservicio en el mercado venezolano de manera exitosa, pudo constatar que el
consumidor venezolano estaba ávido de establecimientos que reuniesen en un solo
local variedad de productos y servicios, así como también promociones que
fuesen llamativas y representaran un valor adicional. Tomó como base las nuevas
tendencias del mercadeo orientadas a satisfacer las necesidades de los
consumidores a partir de una mezcla de mercadotecnia apropiada, ajustada a los
requerimientos de su mercado meta. De esta forma, la empresa incorpora una
serie de productos y servicios completamente novedosos para el sector
farmacéutico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario